Recapitulemos…

Publicado: septiembre 19, 2014 en Uncategorized

Ok. Llegaste a los 30. Te separaste.

Te quedaste con la casa, la perra y la gata.

Y qué más te quedó?

Las noches de insomnio. El aburrimiento. La cuota del auto y los ovarios envejeciendo.
Te quedó Adele con sus canciones tristes pero perdiste tus ganas de cantar.
Te quedaron los casados que te quieren dar.
Te quedó la cama enorme, la Deco del dpto divina y este violento síndrome pre menstrual.
Te quedaron tus amigas… esas que tienen hijos, maridos y fobias.
Te quedo la satisfacción de no hipotecar tu vida al lado del tipo que amabas pero “no era suficiente”.

Y para qué?!
Te quedaste sola… con tu neurosis y su manía de insistir una y otra vez con cagarte la vida.

To Be

Publicado: marzo 26, 2014 en Uncategorized

Mi hermano va a ser papá. Suena incierto decirlo y mucho más extraño escribirlo. 

Pero tengo la certeza de que no sólo va a ser papá. Va a ser un GRAN papá.

y lo sé porque

Tiene la templanza de los que reciben las malas noticias sin desesperarse.

La timidez de los que esperan la certeza antes de avanzar, y no se arriesgan si no es necesario.

El humor de los que a fuerza de caerse se burlan de las piedras que la vida le pone (o le saca) del camino. 

La entereza del Robledal (como decía un Poeta)

y la sensibilidad de los que estallan en llanto al final del día, cuando nadie los ve.

La generosidad de un falso avaro que ofrece cada peso que tiene, aunque sufra viéndolos irse

Los silencios de un sabio que piensa mucho cada cosa que dice.

La capacidad de jugar como los niños.

El abrazo justo. Sin exagerar.

 El miedo a lastimar, las ganas de ser feliz. 

El buen gusto para elegir

La capacidad de ahorrar.

Mil cosas que mejorar.

La escuela de mi mamá, que a fuerza de aciertos y errores nos sacó buenos. 

Y Tiene la mirada de papá, que desde su silencio, nos amo con locura. 

 

Cachorro

Publicado: marzo 18, 2014 en Uncategorized
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Hace exactamente 22 días que sé de tu existencia y hace esa misma cantidad de tiempo que vivo como si el mundo ya se hubiera convertido en un lugar mejor.

Yo tengo sobrinos. Tengo varios de esos del corazón y me derriten. Pero me habían dicho que esperara. Que cuando fuera de uno de mis hermanos, iba a cambiarme la vida. Yo no les di mucho crédito porque creí que no se podía sentir más amor que el que siento por ellos. Pero acá estoy no sientiendo más, sino sintiendo diferente. Con la emoción a flor de piel prácticamente todo el día. Con el pecho ancho, como si estuviera haciéndote lugar para que todo tu cuerpito entre ahí, en ese hueco, para tenerte ahí y cuidarte de lo que el mundo tiene de feo.

Ya estoy pensando, a tu centímetro y medio, qué charlas vamos a tener cuando seas grande. A lo mejor, esas en las que me cuentes que te pasa algo con un chico y yo no tenga palabras para prepararte si te rompe el corazón. A lo mejor, si sos varón, aprovecharé para enseñarte lo que las chicas esperamos de los hombres, para que estés avivado y siempre seas un galán. Un caballero.

Ya con el tiempo te vas a dar cuenta de que cada una de tus tías, tiene lo suyo. Y también vas a tardar poco en notar, que todo lo que tenemos, va a ser para vos. De la abuela no voy a decir mucho, porque también te vas a dar cuenta sin ayuda, que desde que supimos de tu existencia, no hay nada más en el mundo que vos.

No sabés cuánto dolor tuvimos que atravesar en nuestras vidas para que así, tan de la nada, llegaras vos y se lo olvidara.

Hoy, con 1 centímetro y medio moves montañas.

 

Números rojos

Publicado: enero 3, 2014 en Uncategorized
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Lo rompimos.
Eso hicimos.
Nos rompimos.
O ya estábamos rotos mucho antes de intentarlo.

Nos amamos llenos de miedos, llenos de sospechas, llenos de envidia y de celos.
Nos amamos a carcajadas y a mares de llanto.
Intentamos algo grande y fue mucho más grande y fuerte que nosotros.
Dejamos que nuestros fantasmas y los monstruos que llevábamos adentro se apoderaran de nuestra casablanca.
Nos amamos como a nadie y como nadie nos amó y no supimos qué hacer con tanto amor, no estábamos acostumbrados.
Dejamos que nuestros padres muertos nos abandonaran en cada despedida.

Yo con mi miedo a amar. Vos con tu terror a no ser amado.
Te di todo, cuanto pude. No acepté todo lo que me diste.
Me diste todo lo que pudiste, lo que te dí no te alcanzó.
De haber tenido más te lo habría dado. De haber tenido más, me lo hubieras pedido.
Te pedí más de lo que creíste que eras. A lo mejor eras eso y no hacía falta nada más.

Quisiste arrugarme la vida, y lo lograste.
Mucho antes de hacernos viejos.
Quise ser tu compañera para siempre.
Sólo nos quedan los recuerdos.

Te di mi voz.
Y quise darte mis hijos. Mi cuerpo retrocedió.
Quisiste darme tus hijos, pero estabas lleno de rencor.
Puse las ganas, el esfuerzo y el olor. La comida siempre lista para vos.
Pusiste la risa y el color, los bailes sin música y el amor.

Y lo rompimos.  

Iba sola por la vida, pero con vos.
Ibas sólo por la vida, pero conmigo.
Fuimos mares embravecidos chocando contra otro mar.
La misma pasión con la que nos amamos, nos hizo destrozarnos.
Chocamos de frente porque nuestro orgullo no nos dejo acompañarnos.

Te agradezco.
Mi sangre fluyó con más fuerza al lado tuyo.
Mi sonrisas fueron francas y sinceras.
Mis lágrimas también fueron tuyas. Incluso las de alegría.
Ojalá algún día veas.
Ojalá algún día entiendas lo mucho que te amé.

Me llevo conmigo las mariposas en la panza siempre que sabía que estabas por llegar. Siempre.
Hasta el último día. Me quedo con el vacío donde solían estar.
Me llevo también la capacidad enorme de amar.
Me enseñaste a volar aunque creiste que no lo habías logrado.
Me llevo mi voz. En la que me hiciste creer.
Y mi belleza… Siempre elegí creerte cuando me decías que era hermosa.
Me llevo tus abrazos y tu espalda siempre desafiándome… por qué no?

30 años…

Publicado: diciembre 10, 2013 en Uncategorized
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Si hace 30 años, cuando nací, alguien me hubiera contado que hasta tanto solo unos meses atrás, la gente tenía miedo de salir a la calle, de pensar distinto, de luchar por sus derechos, de opinar, de estudiar, de que su nombre apareciera en una agenda, de hacer música con contenido político o social, entre otras cosas, probablemente ni lo hubiera creído.

Hace 30 años, el poder estaba en las armas. En el fuego, en el terror.

La gente “bien”, la que miraba para otro lado y sostenía el discurso del “algo habrán hecho”, se atrincheraba en sus casas a disfrutar de su televisión, su plato de comida, su ignorante tranquilidad. Circulaban, quienes no tenían nada que perder, por estratos muy distintos a los que frecuentaban los  “otros”, los “subersivos”, los “zurditos”.

Una franja enorme (la brecha) separaba las realidades de quienes flotaban por la atmósfera de la tranquilidad y quienes se arrastraban por la del anonimato y el miedo a ser descubiertos.

 

Hoy, el poder está en las noticias. En la información que genera el terror.

Y esos 2 universos siguen coexistiendo. Ahora, el que antes era acusado de “haber hecho algo” es acusado de reproducirse para cobrar un plan, de ser chorro, de merecer la muerte y nada más.

La gente “bien”, sigue mirando para otro lado, y se junta alrededor de la mesa familiar para mirar a Tinelli, o cómo se arrancan los ojos quienes sobrevivieron a Ricardo Fort. Circulan, los que sólo tienen dinero por perder, por estratos muy distintos a los que frecuentan los “otros”, los pobres, los que son constantemente empujados a los márgenes del sistema y de la capital.

Festejamos 30 años de democracia. No podemos festejar, todavía, 30 años de claridad mental.

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Cliché

Publicado: diciembre 9, 2013 en Uncategorized
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Dicen que con el diario de ayer, todo es más fácil. Leyendo, o mejor dicho, re-leyendo algunas de las entradas de este blog, entiendo que puede que no sea así.

Luisita, al final, no resistió al dolor de tener que volver a empezar a los 75 y murió.

Kafir, la negra hermosa rellena de dulce de leche a la que adoptamos de la calle tiene que encontrar casa en otro lugar.

Mi perfecta historia de amor, se terminó.

Pero acá estoy. Y ya no soy la misma.

En este tiempo aprendí que uno no “es” nada, sino un simple papel en blanco sobre el que a cada segundo se escriben nuevas palabras. Estamos hechos de palabras: Lo que otros dijeron de nosotros, lo que el espejo de los otros nos enseñó respecto a qué y quienes somos, qué hicimos y qué podemos o no podemos hacer.

Otros nos nombraron, nos juzagaron, nos llenaron de miedos y fantasmas. Y hoy, nuestro fantasma explica nuestra existencia, y nos justifica: Nos permite decir “yo soy así y no voy a cambiar”. Pero no es cierto. No hay nada que no podamos cambiar. A lo mejor, el color de los ojos, la tendencia a engordar, las carcajadas ruidosas o el sabor de las lágrimas. O la aparición de celulitis, el surgimiento de las canas y el no ser un heredero de la familia Fort. El saber que algún día vamos a morir.

El resto… todo el resto depende de nosotros. No importa qué dice el diario de ayer, ni el de hoy, ni lo que va a decir el de mañana porque las cosas suceden como tienen que suceder. Lo que podemos transformar es lo que nosotros somos y hacemos con las noticias. 

Podemos dejar que lo que los otros dijeron de nosotros nos determine, o podemos decidir.

Durante mucho tiempo me dijeron que yo no me permito volar, hasta que mis alas no pudieron soportar mi propio peso. Me dijeron también que no sé amar, que no me permito ser feliz, que no soy  cariñosa. Y anduve por la vida sin saber amar, infeliz y seca.

Hasta que descubrí que fueron los otros los incapaces de percibir mi amor. Yo amaba con peras a quiénes sólo estaban dispuestos a aceptar bananas. Pero amé. Amé tanto que lo mejor que pude ofrecer de mí fue la libertad.

Amé libremente a alguien que esperaba cadenas.

Amé con transparencia a alguien que buscaba sombras en un cuarto oscuro…

Es hora de perdonar. Mis errores y los ajenos.

Es hora de ser libre.

De borrar lo escrito.

Y volver a empezar.

Lo intangible

Publicado: noviembre 1, 2013 en Uncategorized
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Tenés que escribir… porque creer es crear.
Porque la creatividad es parte del camino para transformarse.
Porque no hay que mirar atrás, sino adelante.
Porque no escribir es no cantar
y los pajaritos si no cantan, se mueren.

Tenés que escribir para gritar
lo que tu pecho no puede bajar.
Lo que tus ojos no pueden callar,
lo que tus manos no pueden soltar.

Tenes que escribir para liberarte.

Y acá estoy.
Escribiendo para cantar
para no morir
para desahogar.

Pero a pesar de los esfuerzos
no me estoy transformando,
me estoy disolviendo.

Leo blogs de otros que escriben y me entran ganas de escribir.
Ganas de decir aunque me queden cortas las palabras.
De no tener que extrañarlos.
Leo. Leo tanto que a veces me pregunto para qué más necesito el tiempo.
Necesito el tiempo para amarte.
Para recordar cuando me olvido los más de 40 motivos.
Necesito el tiempo para acariciarlos.
Para besar esas trompas y esos ojos suavecitos de mis perros.
Necesito el tiempo para pensar.
Pensar en las cosas en las que nunca pienso.
Para escuchar a mis amigos, para escuchar mis discos y mis miedos.
Y para escribir en este espacio que sobrevive al tiempo.
Para olvidarme del trabajo y su descuento.
Para recorrer las calles de San Telmo.
Para derretirme en verano y congelarme en invierno.
Para cantar al aire y callar.

Y lo necesito para leer, por supuesto,porque sólo leo, cuando me sobra tiempo.

Yo tengo3.

Buscapiè era de mi novio y se vino con èl cuando nos mudamos juntos.

A Tita la adoptamos juntos de bebè. Era tan perfectamente rubia y bella que no pudimos decir que no
cuando vimos su foto y supimos que estaba en adopciòn y a Kafir, la negra, el toro-oso, la bola de dulce de leche con patas que es hoy, la traje de la calle ya asì de grande como es… con sus 30 kilos, su mordida invertida al estilo pitbull, sus orejotas gigantes y su perfil de manto negro.

Me avisò una chica, que le dijo otra, que el de seguridad del edificio de enfrente de donde trabajo (que es de la misma empresa) decìa que habìa un cachorrito que acababa de ser atropellado por una camioneta… yo vivo cerca del trabajo e inmediatamente armè toda una comitiva para que la veterinaria lo vea (despuès resultò “La vea”), uno de los chicos con una caminoneta nos llevara, etc etc etc. Y crucè… y el cachorrito de “ito” no tenìa nada…. era un perro hecho y derecho con 30 kilos de carne, 1/2 màs de tierra encima y otro de pulgas y la cabeza pelada por haber raspado contra el asfalto en la revolcada que el hijo de puta que la atropellò le pegò sin detenerse ni siquiera a mirarla.

Y ahì estaba yo. Frente a un dilema. ¿què hago ahora con este animal? y la ùnica respuesta posible fue: “hola mi amor, estàs en casa? Porque acabo de levantar una perra de la calle y lo estoy llevando para que Pao la vea. De ahì la llevo a casa y despuès vemos què hacemos” y mi amor, con todo el amor que tiene para dar, no me dijo màs que “ok, dale. Te espero acà”
Y asì terminè pagando màs de $ 400 que no tenìa en la veterinaria para que le inyectaran un anti inflamatorio, la pesaran, la revisaran, le curaran las heridas y me vendieran otra bolsa de comida de 15 kilos para que todos tuvieran què comer en casa.
Al principio nos constò… tanto nos costò que al mes nos mudamos de un dpto de 2 ambientes con balcòn a un PH de 100 mtrs2 con patio para que nuestra manada tuviera lugar para jugar.
Hoy Kafir (se llama asì porque asì se le decìan los sudafricanos blancos a los negros en la època en la que Mandela les enseñò que la vida es otra cosa mejor que el color de piel o el lugar donde naciste… o quiènes fueron tus padres o què comiste) no hace màs que ofrecerme todos los dìas sus 30 kilos de amor, su cabezota gigante y sus patas en abrazos interminables, besos pegajosos y sonrisas impagables.

Tratamos de encontrar a sus dueños y la pusimos en adopciòn. Pero no pudimos. Nos dio terror no saber cuànto amor le habìan dado antes o cuànto amor le podìan dar despuès.

Esa mirada que lo dice todo un dìa me dijo “yo quiero quedarme acà”. Los otros 2 me dijeron con su mirada “que se quede, ya es parte de nosotros”

Y yo, si hay algo a lo que no me puedo negar, es a lo que sus ojos me piden.

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Desde las entrañas

Publicado: febrero 9, 2012 en Uncategorized
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Me siento frente a la màquina porque quiero escribir… quiero escribir pero no sè què.Escribir me calma como la mùsica calma a las fieras… pero calmarme por què? Què me daña hoy, què me perturba?

Seràs vos? Vos y el irremediablemente horrible recuerdo del vacìo que te sobreviviò? Vos y tus flores y tu nombre en mi piel? Vos y el dolor fìsico que intentò reemplazar al del alma, pero no pudo… Vos y tu maldita ausencia. Vos y la certeza de que no vas a volver.

Como èl… que no volviò. Que a pesar de lo mucho que lo esperè cuando era chica, nunca volviò. Que su irreparable condiciòn de muerto no lo dejò volver a mì que lo extrañè y necesitè màs de lo que hubiera pensado. Èl… en el que no dejo de pensar ahora que me toca pintar paredes, hacer muebles, reciclar sillas. Èl que hubiera sabido hacer todo lo que a nosotros tanto se nos complicò. Èl al que cada dìa recupero un poco màs de la maraña de recuerdos que no me dejan verlo claro.

Sì… esto es. Lo inùtil que me siento frente a la muerte. Lo pequeña y  desarmada que me encuentro cuando la muy puta viene a golpear puertas que no deberìan abrirse jamàs ante su visita.

Lo triste que me siento sin vos y sin èl me golpe las entrañas cuando creo que todo està en orden. Cuando por fin apago las luces de la casa.